PERIPLO JUDICIAL

1 de junio de 2015. No ha lugar a la orden de alejamiento solicitada.

El Juzgado desestima la petición del neonazi Javier Royo Blasco de que se dicte una orden de alojamiento a los detenidos.

19 y 22 de junio de 2015. Declaraciones de neonazis y petición inaudita de los mismos.

El 19 de junio, los ultraderechistas Javier Royo Blasco, Raúl Ardanuy Soteras y Andrea Gil Martín son citados a declarar. No acuden.

Sin embargo, tres días después, Javier Royo Blasco solicita al Juzgado de Instrucción la filiación política de todos los detenidos. Más concretamente, si “han estado afiliados y/o formado parte de organizaciones políticas de izquierda / extrema izquierda o de tendencia anarquista”. El Juzgado rechaza esta inaudita y malintencionada petición realizada por su abogado, J. Oscar Espinosa Galarreta.

24 de junio de 2015. El Juzgado saca al neonazi Javier Royo del caso.

En un auto, el Juzgado decide abrir “pieza separada” por las lesiones recibidas por el neonazi Javier Royo Blasco durante la manifestación en protesta por el concierto nazi que él mismo había organizado.

El Auto afirma que no hay motivos para imputar a los encausados de la agresión que dice Javier Royo Blasco haber recibido.

9 de julio de 2015. Auto del Juzgado de Instrucción nº 7

El Juzgado de Instrucción nº 7 dispone en un Auto una relación de hechos, recopilando todas las declaraciones de los policías, manifestantes y neonazis.

30 de marzo de 2016. El Juzgado de Instrucción nº 7 señala el Auto de Apertura de Juicio Oral. Les piden 8 años de prisión.

El Ministerio Fiscal pide para todos ellos 4 AÑOS DE PRISIÓN por atentado y 4 AÑOS DE PRISIÓN por desórdenes públicos.

Junio – Julio de 2016. Se añade un encausado.

Tras la denuncia presentada por el neonazi Javier Royo Blasco, el Juzgado de Instrucción número 7 decreta un auto para abrir juicio contra un militante de izquierdas. Según Javier Royo Blasco, este militante de izquierdas le propinó “con una porra metálica” varios golpes en la cabeza. Meses antes había declarado que no sabía cómo le habían hecho los golpes, y ahora cambia su versión y además de acusar directamente a una persona, detalla el arma que supuestamente utilizó.

El Ministerio Fiscal presenta también acusación el 16 de junio y le pide DOS AÑOS Y SEIS MESES DE PRISIÓN y 4.800 € de INDEMNIZACIÓN al conocido neonazi.

El juicio se celebrará el 10 de JULIO de 2017.

19 de enero de 2017. El Juzgado de lo Penal nº 7 suspende el juicio y lo retrasa a octubre de 2017.

Aunque el juicio estaba previsto para diciembre de 2016, se decreta la suspensión del mismo debido a causas de incompatibilidad en la defensa (coincidencia de juicios en un mismo día) y el Juzgado de lo Penal número 7 señala nuevas fechas para el juicio. El 17 de OCTUBRE será el día en el que declaren los acusados, el 18 de OCTUBRE declararán testigos y policías, y el 19 de OCTUBRE, declararán más testigos y más policías, además de ser el día de conclusiones, habilitando el 20 de OCTUBRE por si fuese necesario.

10 de julio de 2017. Tiene lugar el primer juicio de los 10, en el que queda absuelto un militante antifascista ante las acusaciones de un neonazi.

El primero de los juicios contra los 10 antifascistas que participaron en una manifestación en Zaragoza en contra de la celebración de un concierto neonazi en el edificio ocupado por el Hogar Social Zaragoza, se salda con la absolución del joven, entendiendo el magistrado que no existen pruebas suficientes que desvirtúen el derecho a la presunción de inocencia.

El joven fue acusado, por el conocido neonazi zaragozano Javier Royo Blasco, de ser el causante de la fractura nasal y las heridas en la cabeza sufridas por el denunciante durante la noche del 28 de febrero de 2015.

El joven antifascista en todo momento ha asegurado no estar presente en el lugar de los hechos, afirmando que ese día permaneció en la sede del partido al que está ideológicamente vinculado hasta las 00.30 horas del 29 de febrero, una tesis que fue defendida por la actual Secretaria de Organización de este partido, que aseguró haber visto al acusado salir de la sede en torno a la hora  que él declara.

Para la magistrada María Gema Luengo González, ante la seguridad de Javier Blasco Royo en el reconocimiento del acusado, cabe plantearse una “duda razonable”, pues esta vehemencia “no ha sido mantenida de idéntica manera a lo largo del proceso”.

Royo Blasco, durante su declaración en la fase policial aseguró haber sido atacado por un grupo de personas que le golpearon en el rostro para finalmente patearlo en el suelo, por lo que se sobreseen las actuaciones a falta de autor conocido de la agresión, momento en el que su defensa exige la exhibición de fotografías del archivo policial con el fin de reconocer al o los autores.

Es tras el visionado de estas fotografías que reconoce al joven absuelto como su supuesto agresor, asegurando que durante la pelea, pudo bajarle una braga que le tapaba el rostro y reconocerlo, declarando haber sufrido pérdida de memoria en anteriores declaraciones.

Para la jueza, la declaración del denunciante no ha sido persistente y advierte que no consta acreditación de que los golpes sufridos por Javier Royo puedan producir como efecto lagunas mentales sostenibles en el tiempo; no logrando entender como “de haber recordado con precisión, en el tiempo que media entre su declaración policial el dos de marzo del 2015 y su declaración judicial el 12 de febrero de 2016 […] no se presentó una ampliación policial de denuncia”.

El testigo aportado por Javier Royo fue otro neonazi zaragozano, José Javier Ortega, que declaró haber visto todo lo ocurrido, y reconocer al joven antifascista como el agresor, incurriendo en sendas incongruencias con las declaraciones previas. Acerca del motivo por el que no había declarado con anterioridad José Javier Ortega aseguró no haberlo hecho por miedo, lo que no encaja con la primera declaración de Javier Royo que aseguró haber sido golpeado por varias personas según lo que otros le habían contado sobre el origen de sus lesiones. Otros entre los que debía estar José Javier Ortega, que en la vista declaró ser amigo de Javier Royo.

Por todo ello, la magistrada ha asegurado en su sentencia que no existen pruebas suficientes que permitan desvirtuar el derecho a la presunción de inocencia, absolviendo al joven antifascista. Una sentencia contra la que cabe recurso en el plazo de diez días.

“Sentido común”

La plataforma de apoyo Absolución 10 de Zaragoza ha realizado una valoración de la sentencia, que, en su opinión, “ratifica nuestras afirmaciones de que se trataba de una denuncia interpuesta al azar por el neonazi Javier Royo Blasco, en un intento de usar como arma las garantías democráticas que tenemos todos y todas, y usarlas contra partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones de izquierdas”.