QUIÉNES SON LOS 10

LOS 10 ENCAUSADOS

Son 10 chavales jóvenes de Zaragoza, con una media de edad de 20 años.

En el momento del caso que se juzga, algunos estaban cursando educación superior, otros haciendo cursos de mejora laboral y otros trabajando. La mayoría de ellos vivían en casa de sus madres y padres.

No son dirigentes de organizaciones políticas o sindicales, ni destacados y reconocidos activistas sociales, simplemente comparten una idea en común, de acuerdo a los derechos reconocidos en la sociedad, y por ello decidieron manifestarse en contra de la celebración de un concierto nazi en su ciudad.

Algunos de ellos han reconocido su participación en la protesta, pero rechazan las acusaciones que tanto el Ministerio Fiscal como la Policía han vertido contra ellos. Repiten hasta la saciedad que ellos ni lanzaron objetos a nadie y a nada, y que no agredieron a ninguna persona, y menos a miembros de las fuerzas de seguridad.

Coinciden en que cuando llegaron al lugar, el furgón policial que estaba allí, desapareció. Aseguran que fueron los neonazis asistentes al concierto los que les increparon y comenzaron con el lanzamiento de objetos contra ellos. En sus declaraciones, han asegurado por activa y por pasiva que echaron a correr, huyendo del lugar, y que fue entonces cuando comenzaron a ser detenidos.

Ellos en ningún momento tenían intención de provocar ni participar en un acto violento, sino en una manifestación de las ideas que llevaban semanas defendiendo: el Hogar Social de Las Fuentes es un núcleo de odio a lo diferente, y el concierto que se celebraba era una excusa para la reunión y el enaltecimiento de la xenofobia y el fascismo.

Para ello, como ya hemos contado, jóvenes de la ciudad habían presentado por los cauces establecidos en la normativa social (reparto de octavillas, pegada de carteles, difusión en redes sociales, etc.) el problema y la peligrosidad de este centro, y habían dado aviso a las personalidades pertinentes para que evitaran la celebración de este concierto.

En cuanto a las detenciones, no los detuvieron allí. A cuatro los detuvieron en la huida, lejos del lugar donde se celebraba el concierto nazi. A otro lo detuvieron cuando estaba solo en una calle adyacente. A otros tres, a cientos de metros del lugar. A otros dos, en calles adyacentes bastante rato después de los incidentes.

Los Policías dicen que estos chavales, diez en total y sin formación física especial ni estrategia premeditada, de complexiones totalmente distintas unos de otros, le dieron una “paliza” a uno de los agentes, que a otro le dieron puñetazos en la cara, que a otros dos les agredió uno de los chavales mientras lo detenían, a otro patadas, a otro un empujón y una patada… en definitiva, que varios chavales de escasa edad y complexiones en algunos casos delgadas y de estatura baja, sobrepasaron a varias dotaciones experimentadas, armadas y preparadas de la Policía. Cuanto menos… increíble.

Tan increíble como que todos los detenidos sean antifascistas y no haya ningún detenido entre los fascistas.

Cinco de ellos pidieron asistencia médica cuando estaban en los calabozos. Uno de ellos fue asistido por lesiones en cara, cabeza, cuello, hombro y rodilla. Otro tenía una herida sangrante en la mano.

Casi todos los detenidos salieron en libertad provisional, salvo dos que pasaron dos meses en prisión preventiva. Uno de ellos, pese a haber advertido que vivía con su madre, la cual estaba enferma, y que él era el único familiar directo de ella, por lo que se encargaba de sus cuidados. Le preocupaba que estuviese sola. Desgraciadamente, su madre falleció mientras estaba en prisión y acudió a su entierro, en el Complejo Funerario de Torrero, esposado y custodiado por miembros de la U.P.R.

El proceso de uno de los encausados, al ser menor de edad, ya ha terminado, con un resultado que debido a la legislación actual, no podemos publicitar aquí.

Ocho de los detenidos, se enfrentan a unas peticiones de 8 AÑOS DE PRISIÓN, 4 por Atentado y 4 por Desórdenes Públicos, y su juicio será en marzo del 2017. Asimismo, les piden alrededor de 22.000 euros en concepto de indemnizaciones y responsabilidad civil.

Por último, uno de los encausados (el décimo…) está acusado por un conocido neonazi llamado Javier Royo Blasco, y piden para él 2 AÑOS Y 6 MESES DE PRISIÓN, además de una INDEMNIZACIÓN de 4.800 €. Le acusan de haberle pegado durante los incidentes, cuando este chaval estaba en otro lugar y tiene una coartada verosímil, y todo se debe a que este conocido neonazi simplemente lo señaló en una foto en sede policial.

LOS 4 ABSUELTOS

Tres chavales de entre 22 y 24 años fueron detenidos a la altura de un conocido local de Telepizza en Miguel Servet. Un furgón policial paró a su altura y tras ponerlos contra la pared se los llevó a comisaría. En el atestado policial, el Inspector Jefe de Grupo de la U.P.R. aseguró que habían participado activamente en el supuesto lanzamiento de objetos contra los agentes.

Los chavales venían de una casa de una conocida y se dirigían a una zona de bares, lo que suelen hacer los jóvenes a esas edades. Ni habían ido a protestar a ningún lado ni habían presenciado ningún incidente. Simplemente, se los llevaron y les acusaron de haber pegado a la policía, permaneciendo tres días en los calabozos. Ni siquiera sabían porqué les habían detenido.

La misma seguridad con la que este Inspector Jefe de Grupo dijo que esos tres chavales habían sido quienes les habían lanzado piedras y adoquinas, es con la que se rellenó la totalidad del atestado que ha servido de base para acusar al resto de atentado y desórdenes. Es decir, ninguna.

Por suerte para ellos, meses después fueron absueltos de cualquier implicación en cualquier incidente esa noche.

Al igual que estos tres chavales, un menor de edad fue detenido y también ha probado su inocencia y ha sido absuelto, lo cual hace que el 31% de los detenidos aquel día hayan quedado absueltos sin ni siquiera ser juzgados (4 de 13).